Posterous theme by Cory Watilo

Muchos deberían aprender de Amazon

Yo compro por internet. Y compro mucho por internet. Conviene puntualizar esto porque aunque muchos de los que leeréis sois habituales compradores a distancia, es una costumbre que aún no impera en nuestra madre patria, tan puntera tecnológicamente (nótese la ironía).

Dicho esto, hará como una semana compré vía Amazon un par PLC, que no es otra cosa que dos emisores receptores para poder transmitir la señal de mi router inalámbrico a través del cableado eléctrico de mi casa ya que la señal de la wifi es insuficiente para llegar al despacho. Diríase que vivo en un castillo pero nada más lejos de la realidad.

¿Dónde estaba más barato? En Amazon. Obviamente. Realicé mi compra e inmediatamente recibí un correo confirmando que todo iba correctamente. La entrega, para mi asombro, 2 días después. Todo perfecto.

¿Quién se encarga de la entrega en mi pueblo? MRW. Esos señores, por llamarlos de alguna manera, realizan la primera entrega por la mañana sin avisar a pesar de tener en su poder un número de teléfono para comprobar si la entrega puede realizarse. ¿Llaman? Por supuesto que no. Llamo yo por la tarde al número que indican en su nota de paso de números inmensos como el que escribe con el pie y les pido que hagan la entrega al día siguiente pero POR LA TARDE, dado que sí estaré en casa.

Día siguiente por la tarde, el timbre no suena. Llamo al día siguiente por la tarde de nuevo y resulta que me lo han intentado entregar de nuevo POR LA MAÑANA. Lo que viene siendo "déjanos que ya hacemos nosotros lo que nos dé la gana" y la respuesta que recibo al llamar para reclamar es que la segunda entrega la hacen ellos porque son muy buena gente pero que no está incluída en el contrato de reparto. Ante mi desesperación, me persono en MRW y retiro el paquete directamente.

Como todo hijo de vecino formal y ordenado, procedo a exponer esta mañana mi queja a Amazon por el servicio que me ha prestado MRW. 20 minutos más tarde, lo repetiré, 20 MINUTOS más tarde recibo un correo de Amazon redactado a todas luces. Cabe destacar que no es el primero que recibo parecido que se nota a leguas que está confeccionado de forma automática por un CRM. El correo de Amazon me pide disculpas por mi caso, dando datos, y promete comunicar mi queja al departamento responsable de la coordinación de envíos (aunque eso, dicho sea de paso, está por ver).

¿Cómo acaba la película? Ahora tengo un cheque de 5 euros de regalo para gastar en Amazon que caduca dentro de tropecientosmil años.

Así, señoras y señores, se gestiona una reclamación. Seguiré enfadado con MRW pero desde luego a los de Amazon los tengo en un pedestal.

Ayer compré una PS Vita de nuevo en Amazon, más barata que en cualquier parte y que me entregarán en 3 días. ¿Quién da más? Ahora depende de MRW que Amazon me siga regalando dinero...

Pensamientos de madrugada

Están siendo semanas muy largas. Agobios, falta de tiempo, mil y un planes y detalles sin concluir.

Eso es lo peor que le puede pasar a alguien como yo. Yo creo constantemente y soy incapaz de dejar de crear, y cuando el tiempo no me da para finalizar las cosas que voy empezando, la lista crece y crece hasta llegar a ser interminable.

El sueldo mensual no ayuda. Exíguos ingresos por parte de mi trabajo como blogger a sueldo que no puedo ampliar porque el tiempo no me da y sigo dedicando más y más horas a un proyecto que cada día es más una realidad pero cuya luz, a efectos de rentabilidad, es un brillo tras una montaña, cuando debería ser una antorcha clavada en mi puerta.

Horas y más horas y más horas, y pocos resultados. Personas que colaboran contigo y a las que necesitas premiar, pero no puedes. No sabéis cómo cansa algo así.

Tan sólo espero que tantos miles de palabras vertidos cada día lleven a buen puerto o, si no llegan, que pueda darme cuenta antes de desperdiciar más horas, y de reenfocar mis esfuerzos en aspectos más productivos.

Mientras tanto, mañana me levantaré y seguiré dando el callo, porque necesito creer que esto funcionará, aunque hay días, y no pocos, en que de buena gana arrojaría la toalla.

Mi #primerEBE

Y con ganas de repetir.

Lo cierto, dicho sea de paso, es que ni me planteaba asistir. Nunca lo he hecho y, como supongo que sucederá a muchos, me asaltaba la duda de "qué pinto yo allí", pero la perseverancia del amigo @TxemaMarin tuvo sus frutos y finalmente me animé a acudir al Pabellón del Futuro el sábado por la tarde.

La intención era sencilla, un par de desvirtualizaciones (logro desbloqueado, @ajestal y @nacu) y acudir a las ponencias sobre Wordpress Avanzado, que resultó estar masificada y de la que desistí a la media hora de estar allí de pie, y la de Videojuegos, organizada por el anteriormente nombrado (aunque innombrable) Sr. Marín y que resultó de lo más divertida e instructora.

¿Impresiones? El lugar me pareció frío. Ya me explicaron el por qué de la nueva sede y la improvisación en todo el evento que, aunque perfectamente conseguido, resultaba algo incómodo. Y es que cada cosa hay que celebrarla en su sitio. Para el año que viene mejorará, no me cabe la menor duda.

¿Para el próximo año? Me comprometo públicamente, ante los dos que leéis este blog, a tratar de acudir los tres días. Y es que me dio coraje, al final de todo, perderme la presentación de David Bravo y quizá alguna que otra charla.

Y a lo mejor hasta me hago una camiseta, oye.

La saturación mental del bloguero.

Muchas veces he discutido con mi querido amigo Fernando sobre las largas horas de trabajo en una oficina y las horas que él dedicaba a sus blogs y siempre rebatía sus argumentos diciendo que el trabajo era similar, que el cómputo de horas era el mismo y los trabajos, al menos comparando el suyo con el que yo hacía por aquel entonces, eran similares.

¡Ay, cuán equivocado estaba!

Estoy pudiendo comprobar, y acabo de empezar en esto, lo difícil que es estrujarse el cerebro para crear un post sí y al otro también. Quizá se deba a la fata de rutina que me ha provocado el desempleo y que creí haber retomado con el máster, o quizá él llevaba razón. Y quizá se deba a que antes, empleado por cuenta ajena, cambiaba de función más de lo que puedo recordar ahora y el trabajo se hacía más llevadero.

Escribir es un proceso complicado, aunque seas el que más sabe del mundo sobre el tema. A partir del tercer post diario la cosa se complica y mucho, porque ya no son sólo los posts, es el diseño, buscar la información, retocar hasta que todo quede a tu gusto. Es un proceso duro. Realmente admiro a quienes pueden ganarse la vida haciendo esto 10 horas diarias, 7 días a la semana.

No sé qué haré cuando tenga que escribir 10 posts diarios, aunque espero estar mucho más rodado para cuando llegue ese momento.

Blogueros profesionales, yo os admiro.

Aprender de los demás

En ciertos momentos y ante determinadas situaciones, como descubrir y sufrir actos de auténtica desvergüenza y poca clase, tu primer impulso es el de reaccionar y defenderte. Y es charlando con otras personas, conociendo otros puntos de vista y enfoques, cuando no puedes hacer otra cosa que reconocer que estabas equivocado y que hay otras formas mucho más elegantes de afrontarlas.

El carácter evoluciona día a día.

Otra vez de vuelta, y van mil

Este último año con el máster, sobre todo la última parte con los trabajos, y más cosas en las que he estado metido no me han permitido hacer algo que, creo recordar, me gustaba bastante, escribir en un blog. Entre unas cosas y otras, posteo, pero siempre sobre temas específicos. Sobre fotografía en @fotografiamovil y @enclavealta, sobre el Sevilla F.C. en @sevillismo... pero había perdido el rinconcito en el que yo contaba mis cosas y mis impresiones.

Al final me decido a abandonar wordpress para este propósito porque, sencillamente, ya no doy a basto administrando instalaciones y quiero una cosa sencilla y rápida, y posterous me ofrece esa posibilidad. Publicar por mail, qué gozada

Además de mi blog personal tengo olvidadas muchas otras cosas, mi flickr, mi 500px, hasta debería decir que mi facebook, porque el ritmo que llevo ahora dista mucho de el que solía mantener. Pero eso se acabó. El máster está acabado y es hora de dedicar un tiempo a cada cosa, incluyendo el que dedicaré a mi futura (ya, pero ya, ya) vida profesional como diseñador gráfico y web freelance.

¡A escribir y diseñar!